El misterio de las patatas fritas

A primera vista, no hay un plato más fácil de cocinar que las patatas fritas: se coge aceite, se calienta y se echan las patatas bien cortadas. Por desgracia, no todo es tan sencillo. Para una buena fritura se debe usar un aceite tan caliente como se pueda, ya que esa costra crujiente ¾debida a la coagulación de las moléculas de la superficie¾ debe formarse lo más deprisa posible para impedir que el aceite empape la patata. Tampoco hay que echar muchas patatas en el aceite, ya que al hacerlo bajamos su temperatura y lo que obtenemos son deliciosas patatas aceitosas. Para impedir semejante descalabro, nada mejor que usar abundante aceite.

El principio subyacente a toda fritura es bien sencillo. El aceite se puede calentar por encima de los 100 grados. A esas altas temperaturas la superficie de las patatas coagula formando una costra seca debido a que el agua se ha evaporado. Por eso es importante que lo que vayamos a freír esté seco: no sólo evitaremos las peligrosas salpicaduras sino también una innecesaria pérdida de calor destinada a eliminar el agua de la superficie de la pieza, pues recordemos que pasar el agua de líquido a vapor consume una considerable cantidad de energía.

Otra forma de freír patatas es con mantequilla clarificada. Como la definió un químico, es mantequilla “desembarazada de todo menos de esa deliciosa grasa láctea, obstructora de arterias y altamente saturada”. ¿Y qué le quitamos? Agua y proteínas sólidas –esas particulillas marrones que desprenden humo a unos 120º C. Podemos proteger la mantequilla echando un poco de aceite, que eleva la temperatura de “ahumado” a 220º pero que no impide la aparición de ese tono marrón–. La receta es bien simple: una serie de capas de patatas untadas con mantequilla y espolvoreadas con pimienta. Se empieza en la sartén y se acaba en el horno.

Pero me resisto a dejar pasar por alto uno de los alimentos más conocidos de los llamados de destrucción total: las patatas chips. Ya sé que no son santo de devoción de gourmets, pero es un ejemplo perfecto de excelente ingeniería alimentaria. En ellas todo está estratégicamente calculado. La pequeña pelea que hay que tener para poder abrir la bolsa de patatas está estudiada para ponernos en situación de lo que va a acontecer acto seguido: zamparnos una comida crujiente.

A la hora de diseñar una patata chip hay que tener claras unas cuantas cosas: primero, que el crujido sea audible. Y bien audible. El primer truco para conseguirlo es hacer las patatas grandes. De este modo, tenemos que morderlas antes y hace que tengamos la boca abierta al masticar con lo que el crepitar se hace más audible que si tuviéramos la boca cerrada. Cuando la patata ya se encuentra dentro de la boca e inundada por saliva, se debe salvar una situación peligrosa: que se reblandezca tanto que al seguir mordiéndola no cruja.

Para mantener el crujido debemos echar un vistazo a cómo la naturaleza ha conseguido que las zanahorias lo hagan mientras nos las comemos: sus células están rellenas de agua que estallan al ser mordidas. Por esto al comer una manzana o una zanahoria salen chorros de agua disparados a una velocidad de más de 160 km/h. La fuerza del estallido depende de lo rígidas que sean las paredes de las células, esto es, de lo que resistan antes de que exploten. En el caso de las patatas, quienes las diseñan no introducen agua, porque las reblandecería si tienen que estar mucho tiempo en las estanterías, sino algo mucho más barato: aire. El volumen de cualquier patata chip está compuesto aproximadamente por un 80% de aire. El aire, que es gratis y se consigue abriendo la ventana, al encerrarlo en un volumen muy pequeño se puede vender al precio de patata frita.

Para conseguir la consistencia necesaria las patatas llevan una buena cantidad de almidón, el mismo que se usaba para dar rigidez a los cuellos y puños de las camisas. Pero el almidón por sí solo no consigue el objetivo buscado. Hay que añadir grasas para evitar que el almidón se pulverice. Las patatas se empapan en grasa que suele ser el producto de deshecho de otros procesos de fabricación de alimentos: entre el 40 al 60% del peso de la patata es grasa congelada, a lo que se le añaden sustancias que le dan un sabor muy fuerte.

Almidón, grasa solidificada y aire: estos son los componentes de esta obra maestra del diseño alimenticio.

Texto: M. A Sabadell
Fotos: autor

Una noche de Tocata

El primer taller de gintonic  en el café bar Tocata fue un evento de novedades.

En esta ocasión el director del taller, Manu Jiménez, buscaba enseñarnos las últimas tendencias en la elaboración del gintonic.

Las ginebras para mezclar fueron: Plymouth, Nº3, Larios 12, Hendricks y G´Vine Nouaision.

Se usaron además de los botánicos habituale distintas infusiones,  elaboradas por Manu,  y alguna fruta exótica.

Al finalizar la degustación los amigos de Tocata nos ofrecieron un aperitivo y nos regalaron una entrada de cine a cada uno.

¡Os esperamos en la próxima!

Os dejamos unas cuantas fotos.

El triunfo de Cariñena

Un total de 39 medallas han obtenido las principales bodegas de la Denominación de Origen Cariñena en los certámenes internacionales más importantes del mundo del vino en los que han participado desde principios de 2011.

De esta manera, Grandes Vinos y Viñedos ha obtenido con sus caldos ocho medallas: dos de oro, dos de plata y cuatro de bronce. En el Berliner Wein Trophy consiguió una medalla de oro con su vino Corona de Aragón Selección 2008; en el Challenge Internacional Du Vin, el Corona de Aragón Crianza 2007 obtuvo una medalla de bronce; en el Concours Mondial de Bruselas, el Corona de Aragón Gran Reserva 2004 consiguió la medalla de oro y el Corona de Aragón Crianza 2007 la medalla de plata; en el certamen Decanter Word Wine Awards, Grandes Vinos y Viñedos obtuvo dos medallas de bronce con un Corona de Aragón Garnacha 2010 y con un Corona de Aragón Special Selection 2009; y en el International Wine & Spirits Competition (IWSC)  consiguió una medalla de plata y una de bronce con un Corona de Aragón Garnacha 2010 y con un Corona de Aragón Special Selection 2008, respectivamente.

Por otra parte, Bodegas Covinca ha cosechado en estos meses siete galardones: uno de oro y seis de plata. En el Concours Mondial de Bruselas, el vino Pléyades Garnacha Tinto 2010 y el Torrelongares Reserva 2006 se alzaron con la medalla de plata; en el Berlin Wein Trophy, Covinca obtuvo la medalla de oro con el Torrelongares Tinto 2010; y la Selección ProVino 2011 le concedió cuatro medallas de plata por los siguientes vinos: un Chispas Syrah 2009, un Pléyades Garnacha Tinto 2009, un Torrelongares Garnacha Tinto 2010, y un Torrelongares Gran Reserva 2005.

Durante estos primeros meses de 2011, Bodegas Ignacio Marín  ha obtenido siete galardones en cinco importantes certámenes internacionales: tres medallas de oro –una de ellas con el reconocimiento de “Mejor de su clase”-, dos medallas de plata y una medalla “Commended”. Su vino Marin Old Vine Garnacha 2008 obtuvo una medalla de oro con distinción superior en la categoría “Mejor de su clase” en el International Wines & Spirits Competition 2011 (IWSC); Castillo de Tornos Gran Reserva 2004 se alzó con el oro en el Berliner Wein Trophy 2011 celebrado en Alemania; el Château Tornos Gran Reserva 2002 obtuvo una medalla de plata en el Hong Kong International Wine Challenge; y el Château Tornos Crianza recibió una medalla “Commended” en el Decanter World Wine Awards 2011 celebrado en Reino Unido. Además, en el concurso Cinve 2011, que ha tenido lugar en el mes de mayo Miami, el vino Marin Old Vine Garnacha ha vuelto a conseguir la medalla de oro y el Castillo Mayor Gran Reserva 2004 y el Duque de Medina Gran Reserva 2004 dos galardones de plata.

Asimismo, Bodegas San Valero ha participado en el certamen Vinalies Internationales celebrado en Paris donde ha obtenido una medalla de plata con su vino 8.0.1. Este mismo caldo ha sido valorado con 90 puntos en la Guía Peñín, al igual que el Sierra de Viento Garnacha.

Por su parte, Bodegas Paniza ha conseguido 10 galardones: ocho de oro y dos de bronce. En el Berliner Wein Trophy 2011 ha obtenido el oro en cuatro ocasiones con  los vinos Señorío del Águila Gran Reserva 2006,  Señorío del Águila Crianza 2008, Señorío del Águila Reserva 2008 y Señorío del Águila Reserva 2007. Su caldo Val de Paniza Blanco 2010 también ha conseguido una medalla de oro en el certamen Vinalies International 2011.

En el International Wine Challenge estas bodegas han obtenido dos medallas de bronce con sus vinos Señorío del Águila Gran Reserva 2006 y Señorío del Águila Reserva 2007. Por otra parte, en el Concours Mondial de Bruselas se ha alzado con tres medallas de oro por los siguientes vinos: Señorío del Águila Crianza 2008, Señorío del Águila Reserva 2007 y Val de Paniza Blanco 2010.

Además, cuatro de sus caldos han sido valorados en la Guía Peñín con las siguientes puntuaciones: el Jabalí Garnacha – Syrah con 90 puntos y cinco estrellas; el Jabalí Tempranillo – Cabernet con 91 puntos y cinco estrellas; el Jabalí Rosado Garnacha – Cabernet con 90 puntos y cinco estrellas; y el Jabalí Blanco Viura – Chardonnay con 88 puntos y cinco estrellas.

 Desde que comenzó 2011, Bodegas Pago de Aylés ha cosechado seis galardones en cinco certámenes mundiales. El más importante lo ha obtenido, con su Aylés Garnacha 2010,  en los Premios Baco donde ha sido la gran triunfadora al alzarse con el Gran Baco de Oro, Premio Especial Luis Hidalgo, que le convierte en el mejor vino joven de España. Por otra parte, el vino Aylés Rosado 2010 ha sido valorado con la categoría “Excelente” en el Concurso Internacional de Cata “Vinos del verano 2011” en Alemania, realizado por Wine Selection; y el vino Serendipia 2008 ha logrado una medalla de oro en el Concurso “Tempranillos del Mundo” y una medalla de plata en el “Premium Select  International Wine Challenge 2010”.

Asimismo, estas bodegas consiguieron en los Premios Bacchus 2010, un Bacchus de oro y uno de plata con sus vinos Tres de 3.000 2007 y Dorondón 2009, respectivamente.

Fuente: Maaszoom gabinete de prensa

Cata ciega de los sumilleres de Aragon 2/2

Es el momento de los blancos.

El primero fue el Mas de Gaumas Gassac 2008 de Languedoc Rousillon con indicación «vino del país». Vino cálido y con marcado carácter mediterráneo.

En segundo lugar el Kuen Hoff Sudtirol. Elaborador de gran prestigio en la zona conocida como «Tirol del sur». Region italiana fronteriza con Austria y  Suiza. Destacable la mineralidad y los aromas de fruta blanca.

En tercer  lugar el Domaine du Monteilley 2007 de la zona de Condrieu en el Rodano de la mano de Stephane Montez. Un viognier de definición.

El cuarto Marco di Bartoli 2007, variedad de uva Grillo. Vino siciliano de la zona del Marsala. Este elaborador esta considerado como el símbolo vivo del vino de Marsala. Creador del reconocido Passito di Pantelleria

Quinto lugar para Verdicchio dei Castelli di Jesi 2005 Riserva. Es un vino de guarda, 27 meses de crianza. Rico y complejo. Elabora una de las mejores grappas de la zona.

El ultimo fue un Domaines aux Moines 2000 de la zona del Loira y mas precisamente de Savennieres – Roche aux Moines. Un chenin blanc con botella numerada. Balsámico. Un vino con una excelente relación calidad-precio.

Nuevo taller de gin en Café Tocata

El próximo miércoles 29 de junio, a las 9, 30 de la noche , realizaremos un nuevo taller de elaboración de gintonic.

En esta ocasión estaremos en un local que es referencia en la hostelería zaragozana sito en Paseo de la Mina, 15

En esta cita probaremos cinco ginebras que mezclaremos con las tónicas premium de Schweppes intentado lograr el «perfect serve» de la mano de nuestro magnífico Manu Jimenez.

Para los que habéis venido en otras ocasiones os informamos de que las ginebras no se habrán probado en anteriores eventos.

Al finalizar el taller se nos ofrecerá un aperitivo.

El precio será de 25€.

Inscripción e información en lapapilacritica@gmail.com o en el propio local.

Os dejo un mapa

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Origins Masterclass by Schweppes

Bajo este título tan llamativo Javier De las Muelas ha impartido una clase magistral sobre el mundo de la mezcla.

A este empresario hostelero se le conoce como un «cocktailman» por su dedicación a la promoción del cocktail por el mundo. Propietario del mítico «Dry Martini» de Barcelona y creador del espacio «Speakeasy» definido como un  restaurante clandestino en un almacén y actual fábrica de ideas de este creador.

Hoy ha compartido con nosotros sus ideas sobre el gintonic y las nuevas tendencias de lo que él  llama la «mixologia».

Nuestro compañero Manu Jimenez ha elaborado un gintonic que ha recogido las felicitaciones personales de este gurú del combinado.

Os acompaño un video de la demostración

Taller de gintonic en el asador Broto

El día 2 de junio se realizo otra noche de gintonic organizada por La Papila Crítica y guiada por Manu Jimenez.

La idea, como siempre, pasarlo bien aprendiendo lo que nos gusta. Sin pretensiones dogmáticas, ni explicaciones soporíferas.

En total probamos seis ginebras.

Dispusimos la sala en forma de aula para facilitar la interacción entre los asistentes y Manu.

Tras una breve introducción histórica del aguardiente de enebro y una explicación de los botánicos que se iban a emplear pasamos a que cada cual se fabricara su «perfect serve».

Cada ginebra tuvo su introducción como elemento básico del combinado indicando sus cualidades diferenciadoras y los matices que deseabamos resaltar en la mezcla con los botánicos.

Cada asistente tenía delante estos elementos para que, libremente, combinara. Nosotros propusimos una elaboración explicando lo que queríamos potenciar o disimular.

Una vez finalizada la presentación de todas las ginebras, y con todas las copas llenas sobre la mesa, mantuvimos una animada charla hasta bien entrada la noche.

Jornadas en Dulce Compañía

El próximo día 25 a las 21h. comenzaremos con unas jornadas en las que el protagonista, sin duda, es el dulce. Se realizará en el Asador Broto, sito en avda. Valle de Broto, 4 (junto a bomberos).

La dinámica será la siguiente:

  • las reservas se harán por mesas.  Como ejemplo, si voy con mi mujer y mi hijo, cenaré en una mesa sólo con ellos.
  • la hora de comienzo de la cena será común para todas las mesas.
  • antes de cada plato comentaremos la bebida que lo va a acompañar incidiendo en detalles diferenciadores.
  • el precio, 20€,  incluye los cuatro postres y una copa de cada bebida.
  • la finalización del evento dependerá de cada comensal.
  • aceptamos niños que, logicamente, tendrán su propio maridaje.
  • se aceptaran reservas hasta tres días antes de la convocatoria.

En esta ocasión lo sólido será:

  • Ravioli de piña y cereza con salsa de cítricos y menta fresca.
  • Torrija caramelizada con toffee de canela y helado de yogur.
  • Chocolate en texturas, tierra y espuma con frosties.
  • Interpretación de un tiramisu.

Lo liquido, por el  momento, es un secreto.

Podeis informaros y reservar en el propio asador, en el teléfono 976 364982 y en lapapilacritica@gmail.com

Cata ciega de los sumilleres de Aragón 1/2

El día 30 de mayo nos reunimos en nuestra sede para probar unos vinos que Jesús Solanas había seleccionado para nosotros.

Se cataron 6 tintos y 6 blancos. El orden, dado el cuerpo y el acompañamiento con salazones, fue primero los tintos y más tarde los blancos.

Para abrir boca tomamos un Lucien Aviet 2008 Cuveé des Géologues de la zona de Arbois. Elaborado con la uva Trouseau y con la mínima intervención posible.

El siguiente fue un Jean-Claude Lapalu 2007 de la zona de Brouilly (Beaujolais). Gamay es la variedad de uva de la zona. Este elaborador saca al mercado la mitad de su producción en formato magnum lo que deja entrever  el buen comportamiento en botella.

En tercer lugar de la Borgoña, concretamente de Côte de Beaune y exactamente de la zona de Savigny les Beaune, el Domaine de Chassorney 2007 «Les Gallardes». Como uva la Pinot Noir.

Pasamos a otra Pinot Noir. En este caso nos fuimos allende los mares. En Estados Unidos en el estado de Oregon está este pequeño productor que elabora este vino frutal y goloso. La familia Sokol Blosser elabora vinos desde 1971 siendo pioneros en esta zona que actualmente tiene más de 400 bodegas. El que probamos fue el Estate Cuvée 2008 pinot Noir. También cultivan Pinot gris y Riesling

Más Pinot Noir. En este caso de las antípodas. Desde Nueva Zelanda, en la zona de Central Otago viene este Felton Road  block 3 Pinot Noir 2007. Vino de nariz perfumada y limpia, paso por boca amable y largo final con unos excelentes taninos. Un buen vino.

El último tinto fue un Premier Cru borgoñes. Una Pinot Noir clásica de un elaborador de élite con carácter familiar como es el Domaine Heresztyn. Situado en la zona de Gevrey-Chambertin, Côte D´Or, formado por  cuatro premier crus: La Perrière, Les Corbeaux, Les Champonnets y Les Goulots. Esta familia de origen polaco comenzó a trabajar en su propio dominio en el año 1959. Hasta entonces se ganaron la vida plantando cebollas y trabajando para otros dominios. Nosotros bebimos el premier cru La Perriere 2005. un buen Pinot noir con un precio contenido.

En el próximo post los blancos.

¡MÁS PRESIÓN, ES LA GUERRA!

En 1647 nacía en la hermosa ciudad francesa de Blois Denis Papin en el seno de una familia de hugonotes. Era un hombre que su vocación por la ciencia le llevó por los prestigiosos laboratorios de Christiaan Huygens en Holanda –astrónomo descubridor de los anillos de Saturno e hijo del poeta Constantijn Huygens, uno de los mejores poetas clásicos del siglo de oro holandés y cuyos epigramas son un modelo de precisión– y Robert Boyle en Inglaterra –padre de la química moderna–.

Papin ha sido uno de los muchos científicos olvidados de la historia a pesar de ser el verdadero “abuelo” de la máquina de vapor. Fue mientras trabajaba con Boyle donde comprendió las inmensas posibilidades prácticas del vacío, recién descubierto por Evangelista Torricelli. Y es en este momento cuando Papin entró a formar parte de la ciencia en la cocina. Su primera invención fue El Digeridor, una primitiva olla a presión. Su idea llamó la atención de los británicos y de la sociedad científica más prestigiosa de la época, la Royal Society, que le invitó a exponerla en Londres en 1679.

En esencia una olla a presión sirve para cocer los alimentos en menos tiempo. Funciona como las máquinas de café expreso y las autoclaves que se usan para esterilizar material de laboratorio. Todo tiene que ver con dos conceptos bastante cotidianos: la temperatura y la presión. Todos hemos estudiado que el agua hierve a 100 grados centígrados. Esta afirmación no significa nada o casi nada, pues está incompleta. Es cierto siempre y cuando la presión del aire sea de una atmósfera, la que marca el barómetro a nivel del mar a cero grados centígrados. Como todo alpinista sabe, la presión disminuye a medida que ascendemos por la montaña: al subir hay menos masa de aire encima, baja la presión -que no es otra cosa que el peso de la columna de aire que tenemos encima de nuestras cabezas- y el agua entra en ebullición a menor temperatura –puede ser hasta de 20 grados menos-. Por eso es tan complicado hacer un buen huevo duro en un refugio del Pirineo.

Para entender el funcionamiento de una olla a presión necesitamos comprender algo más: incluso por debajo de la temperatura de ebullición, sobre el agua líquida siempre hay vapor. De la olla -sin tapa- que hemos puesto al fogón se evaporan moléculas antes de que empieza la ebullición. Parte del vapor se va a la atmósfera y se escapa y otra parte se recoge en las microscópicas burbujas de aire que se encuentran dispersas en el agua. Cuando se alcanza la temperatura a la cual el vapor tiene una presión igual a la atmosférica, las burbujas de vapor se expanden, se hacen mas grandes, se vuelven visibles a simple vista y salen tumultuosamente a la superficie: es la ebullición.

Pero cerremos ahora la olla. La tapadera es hermética y, por tanto, a medida que sube la temperatura también crece la presión sobre el agua porque el vapor no puede huir al exterior. La presión del vapor va aumentando hasta que se abre la válvula de escape. En este punto el vapor empieza a salir con un fuerte soplido y la presión en la olla no sube más, manteniéndose constante hasta al apagar el fuego.

Como todos podemos intuir, la presión dentro de la olla es mayor que en el exterior. Dicho de otro modo, la ebullición dentro de la olla sucede a una presión mayor de una atmósfera. Si, supongamos, la válvula se abre cuando se alcanzan dos atmósferas, entonces el agua hierve a 120 grados. Esto tiene una consecuencia a la hora de cocinar, pues a esa temperatura las reacciones químicas se producen tres veces más deprisa. Por supuesto, esto tiene sus inconvenientes: cinco minutos de más en la olla son como un cuarto de hora en cocción normal. Además, no todas las reacciones se aceleran. Si bien es cierto que el reblandecimiento de las fibras vegetales se estimula, no es así con la permeabilización; las legumbres se ablandan pero quedan insípidas. Por el mismo principio, el café hecho a presión del bar resulta más fuerte que en la clásica italiana o en las de goteo: al estar el agua a más de 100 grados la extracción es más eficiente.

Toda esta situación también explica por qué antes de abrirla hay que enfriarla a menos de 100 grados. Si no, la presión sobre el líquido cae de golpe, volviéndose de repente igual a la exterior; el agua se encuentra en una situación inestable porque está más caliente de lo que debería estar a esa nueva presión. Entonces hierve violentamente salpicándolo todo y quemando al incauto que abrió la olla. (echad un ojo a las fotos al final del articulo)

Por cierto, una de las cuestiones más irracionales de la cocina tiene que ver con la ebullición: reducir salsas y caldos. Evaporar agua es sencillo; si dejamos un recipiente con agua ésta acabará desapareciendo. Eso sí, necesitaremos mucho tiempo para hacerlo. Incluso sobre el fuego, y a pesar del calor que le comunica a la olla o sartén, seguir la receta que dice “dejar reducir a la mitad” nos puede llevar entre media hora y una hora. Reducir puede resultar una tarea enervante.

Esto es así porque las moléculas de agua se pegan mucho unas a otras debido a que entre ellas aparece un tipo de ligazón que recibe el nombre de enlaces por puentes de hidrógeno. Separarlas exige mucho trabajo o, como se dice en física, mucha energía. Por ejemplo, hervir sólo medio litro de agua necesita 250 calorías, la cantidad de energía que emplea una mujer de 56 kg para subir escaleras sin parar durante 18 minutos. Podemos caer en la tentación de acelerar el proceso girando el mando del fogón y aumentar la cantidad de calor comunicada a esa salsa que lleva rato al fuego. Mala opción. La temperatura no sube en la salsa hasta que ha desparecido todo el líquido. Si hay algo que olvidamos, y que descubrió un químico de Edimburgo llamado Joseph Black cuando los fabricantes de whisky le pidieron que les dijera la forma de destilar el mismo líquido elemento gastando menos en madera, es que durante la evaporación o la congelación del agua la temperatura se mantiene constante hasta que se verifica totalmente el cambio. Lo que sí va a pasar es que burbujeará con más fuerza -y creeremos que las cosas van más deprisa, pero es falso- y las burbujas expulsarán más vapor. Pero a menos que hayamos colado y desgrasado el líquido no conseguiremos gran cosa. La ebullición a fuego vivo, al contrario que lento, reduce los sólidos a trozos más pequeños y las grasas a glóbulos en suspensión, lo que enturbiará la salsa. ¿Qué hacer? La evaporación es proporcional a la superficie del líquido en contacto con la atmósfera: hay que usar una sartén u olla más ancha y menos profunda.

Por cierto, ¿qué fue de nuestro amigo Papin? A pesar del ser el primero en probar que se podía construir una máquina de vapor eficaz, la Royal Society no le concedió las 15 libras que necesitaba para sus experimentos porque su director de investigaciones, Jean Desaguliers, estaba colaborando con otro investigador llamado Newcomen en el desarrollo de la máquina de vapor. No podía dejar que Papin se les adelantara y ejerció su poder para impedir sus investigaciones. El desdichado Papin, derrotado, desapareció de la escena científica para morir más tarde, no se sabe muy bien ni cuándo ni dónde, en la más absoluta miseria.

Redactado por M.A Sabadell
Fotos compiladas por el autor