Cada vez me gusta más…
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Degustaciones de destilados, vinos y todo tipo de bebidas, de uno de los bares-bodega privados más singulares de España.

Si nos ha costado un gran esfuerzo convencer a nuestro amigo César Dine para que nos ofrezca la posibilidad de asistir a las cenas exclusivas de su Paladar, mucho más arduo ha sido que nos permita acceder a su bar privado.
Desde aguardientes de arroz de Okinawa a vodkas de Hungría o whiskies de la Selva Negra. Desde licores benedictinos a mezcales de pechuga. o linies noruegos. Desde vinos raros y antiguos a aguardientes de flores de destilerías abandonadas o araks de Siria. Desde tés envejecidos a vermús de farmacia…todo tiene cabida en estas catas sorprendentes. Todo tipo de bebidas y de cualquier rincón del mundo. Siempre bebidas de calidad y siempre sorprendentes.
Muchas botellas son de colección o producción muy limitada.
Las degustaciones serán dirigidas por el propio César Dine.
Si estás interesado en conocer o participar más sobre esta actividad escríbenos a lapapilacritica@lapapilacritica.com
Y tanto que lo son. Gracias al… jamón.
Después de un tiempo aguardando la oportuna ocasión, hace algunos días tuvimos la suerte de conocer La Encantaria, o mejor dicho tuvimos la ocasión de conocer a Joan e Isabel, pues sin ellos no se entiende lo primero. Conocimos un lugar donde la gastronomia se vive desde la franqueza y la sencillez bien interpretada, llevandola al comensal sin corsés ni velos, comentada, transparente, desnuda. Y eso sí, impregnada de un tinte único, que viaja por momentos entre el rock, y las historias de brujas y hadas de otro tiempo, que su nombre evoca.
Las cosas claras. Joan cocina desde el respeto a las técnicas, imprimiendo sus conocimientos en cada plato, y desde el respeto al producto, buscando la frescura y coherencia de la temporada. Sin hiperboles ni trucos tecnológicos, cocinando con mimo, y de hecho cocinando lo menos posible.
La chispa adecuada. Pero sorprende por algo más. Fruto de esa enseña del que busca algo diferente, no a cualquier precio, sino pensando en la gastronomia y en el disfrute del visitante, La Encantaria nos sorprende periódicamente con inusuales jornadas gastronómicas. Y no me refiero a que llegue la trufa y le dediquemos una jornada (que esta muy bien), me refiero por ejemplo a las jornadas de comida en crudo, o a las jornadas centradas en la saga de the game of thrones. Sabeis lo que gusta lo singular… Pues esto es singular.
Finalmente y para que veais que dimos buena cuenta de unas cuantas de sus preparaciones, os contamos el menú con el que nos sosprendió.
Comenzamos con unos aperitivos regados con su rosado fetiche Homenaje D.O. Navarra, entre los que brilló la cuchara de parmentier con frutos del bosque y wasabi, y cuando nos quisimos dar cuenta sendos centros de mesa poblaban el terreno de juego. Un fantastico timbal de escabechado de perdiz, confituras y carambola y un nutrido plato de atun blanco en escabeche con pimientos de biota. ¿sabeis la sensación de cuando el atún sabe a atún? Pues eso. Y la de los pimientos de Biota… prohibido llevarlos en el avión, se pueden consideras explosivos. Maridaje perfecto con la intensidad de Cruzcampo Gran Reserva.
Y continuamos con una joya en forma de entrante frío. La mistura de calabazas (calabacín y seta calabaza, mas conocida como boletus edulis) con pimientas y aceite de trufa negra, acompañado de Envite Seducción D.O.Ca. Rioja, un blanco abocado y aromático que dio un contrapunto dulce al plato.
Pasamos despues a un arroz de la huerta con un helado de tomillo de una intensidad inédita maridado con una garnacha blanca de Maella, Magalia 2011. Y así llegamos a otra joyita, el filete de vaca al aroma de pimienta rosa y comino, una reinterpretacion del steak tartare que no dejará a nadie indiferente. Sensacional textura, un aroma rotundo y complejo avivado por una leve dosis de calor. Espectacular para carnivoros incondicionales como nosotros. El vino Marco real crianza 2007 navarra. Aunque no dejaba de pensar en lo que hubiera sido beber al tiempo un Barbera d’Asti…
Para casi finalizar Joan nos envidó con su jarrete de cordero asado a baja temperatura con xanfaina dulce. Es un juego. Los ojos nos alarman del color de la carne, rosada, y acto seguido el paladar reclama la voz y espeta silencio. Una textura inigualable y un sabor fantástico. Para cualquier amante de la cocina, aficionado o sobretodo profesional, no se escapa el hecho de que es relativamente fácil asar glaseando, dando color, con huesos tostados, con reducciones, pero conseguir esos sabores sin aplicar pátinas queda al alcance de pocos.
Para acabar un dulce final, una tarta de queso y la crema catalana de Joan. Para mi, perse, la crema catalana ya es un placer pero la receta de Joan ha sido probablemente la mejor, y doy fe de que he probado unas cuantas. Y en la sobremesa un broche, un licor de hierbas refrigerado en microdeposito, hasta tal punto micro, que se apeó directamente sobre la mesa.
La encantaria es esto y mucho más. En Octubre teneis la posibilidad de asistir a las jornadas goyescas, y pronto de disfrutar de un menú exclusivo para La Papila… Ya no teneis excusa para dejar de visitar a Joan y su laboratorio de pócimas…
Merci Joan! Fins aviat!!!
Comenzamos con este post la colaboración del abajo firmante. Gran amigo de La Papila y, por otra parte, excelente cocinero.
El alquimista manipulaba aquel extraño engendro de la naturaleza con sumo cuidado. Los Reyes católicos habían dispuesto de una pequeña cantidad del extraño bulbo recién traído de las Indias para ponerlo a disposición de aquel anciano sabio. Los judíos ya estaban desapareciendo de todo el territorio y sin embargo el antiguo conocimiento de Cábala y Alquimia perduraría para siempre entre los iniciados. Tomó una afilada cuchilla, separó la piel del fruto con sumo cuidado y la retiró aparte. Más tarde, probablemente, se le ocurriría darle algún uso a aquella membrana. Seccionó delicadamente el fruto en unas pulcras rodajas, a fin de facilitar el ablandamiento y aprovechar la porosa textura del aquel extraño hijo de la naturaleza. El crisol estaba a la temperatura correcta. Esta vez no cometería el mismo error, pues la última vez el interesante producto no arrojó la cantidad de agua suficiente y se quemó completamente en poco tiempo. En esta ocasión el alquimista dispuso bajo las rodajas del nuevo producto unas finas tiras de cebolla, pues estas otorgarían a la mezcla el agua necesaria y a buen seguro que podrían ablandar la crujiente textura de las rodajas hasta el límite. Mientras calculaba el tiempo y vigilaba la temperatura mentalmente tomó en sus manos cuatro huevos frescos de aquella mañana. El mejor método para aglutinar toda la mezcla pensó que podrían ser unos huevos bien revueltos y un chorrito de la nata de la leche de la mañana. La mezcla estaba preparada, tomó el bullente revoltijo del crisol, le añadió la nata y los huevos bien batidos y lo volvió a introducir en el horno. El plan era tenerlo un minuto y sacarlo inmediatamente para poder mezclar todo el mejunje con unas gotas de mercurio y de agua frigia a la espera de la posible transmutación alquímica. El chambelán llamó a la puerta. -“Te he dicho mil veces que no me molestes cuando estoy en mi laboratorio, Santiago”. -“Lo siento mucho señor, recibí órdenes de traerle este paquete inmediatamente”. Santiago se retiró mientras el viejo alquimista desenvolvía el bulto esperando ver su nueva adquisición de piedras volcánicas traídas desde Italia. -“ ¡ Por Dios, el crisol !” El viejo corrió hacia su horno desesperado. Sacó inmediatamente la mezcla del mismo y rompió a llorar. Se había pasado de tiempo. Los últimos bulbos que le quedaban se habían desperdiciado. Toda la tarde anduvo paseando. Cabizbajo y triste por la pérdida. Cuando volvió al laboratorio ya por la noche un suave y delicado aroma envolvía toda la estancia. Provenía de la masa informe que se había pasado de tiempo en el crisol. La tocó y notó cierta esponjosidad. Se interesó por ello. Lo investigaría más tarde. Decidió probar un pequeño pellizco de su experimento a fin de dilucidar en qué se habría trasmutado exactamente. Al catarlo pensó que era, sin duda, lo más delicioso que había probado en su vida. Barajó varios nombres para aquella composición como fueron por ejemplo “Huevo indio crisalizado”, “Búlbica albuminizada” o “Tortilla de patatas”
Joan Rosell. Propietario y cocinero en La Encantaria laencantaria@gmail.com
Un estudio realizado por la consultora estadounidense con sede en Detroit, IRI Consultants, que recopila las 20 marcas de vino más vendidas en este país con un precio superior a los 20 dólares (15,6 euros), refleja la preferencia de los consumidores norteamericanos por las marcas domesticas (californianas, preferentemente), aunque se observa un creciente interés hacia vinos importados, especialmente las marcas italianas.
Según informa el ICEX, a partir de datos facilitados por la Oficina Económica y Comercial de España en Nueva York, en el primer puesto del ranking se encuentra la única marca no californiana de la lista, Santa Margherita Pinot Grigio, una referencia procedente de Italia que lidera el grupo con unas ventas que duplican las de su principal competidor, Sonoma Cutrer.
Las tres principales marcas de vino ocupan las mismas posiciones que en el informe del pasado año. Belle Glos(de la familia Wagner) protagoniza el incremento más alto, con un aumento del 175%. Otras dos enseñas de Wagner, Caymus y Conundrum, también han logrado entrar este año en la lista de los 20 caldos de referencia.
La cuarta posición la ocupa por primera vez a la marca Duckhorn Decoy, mientras que la bodega Stags ‘Leap ha logrado superar a la firma Charles Krug y ocupa el puesto número cinco.
Heladería dellaSera tiene nombre y apellidos: Fernando Sáenz Duarte. Este profesor en Carpigiani Gelato University (Bolonia), la primera universidad mundial en torno al universo del helado (fundada en 2003), lidera el obrador Grate Gastronomía, a las afueras de Logroño, junto con su mujer, Mª Ángeles González.
Abierto en 2002, el obrador Grate Gastronomía gira en torno a la aspiración de Fernando Sáenz Duarte de “renovar el helado clásico para elaborar helados artesanos, saludables y naturales con sabores autóctonos de La Rioja”. Desde este obrador, trabaja como asesor y proveedor de múltiples restaurantes (por ejemplo, Mugaritz, donde ha trabajado estrechamente con Oswaldo Oliva, una de las piezas clave en la cocina y en el I+D de Andoni Luis Aduriz).
En el centro de Logroño, se ubica su pequeña heladería Della Sera, el lugar donde el público puede probar sus helados en los que se emplean técnicas como el infusionado y nunca hay ingredientes químicos. Los sabores ideados por Grate Gastronomía y que cualquier foodie puede probar en Della Sera reflejan en parte una reivindicación de la territorialidad de este negocio: sorbete de uva de variedad graciano (uva autóctona que se vendimia en diciembre), mazapán riojanito, crema de frambuesas maceradas en vinagre balsámico de Haro, crema de limón al aceite de Alfaro, sorbete de melón-melante (moscatel de Calahorra) y zurracapote. Además, hay sabores más clásicos o más globales como el chocolate a la naranja, el chocolate negro con cobertura al 70% o la crema de plátano a la canela.
A mi lo que justamente me conmueve es lo delicioso, lo excelso, el juego armónico de los sabores y de las texturas, tanto a través de la sencillez como de la complejidad culinaria. Me entusiasmo ante un simple producto bien acariciado pero también ante una construcción llena de recovecos y de aristas gustativas.
Ser cocinero es ser capaz de provocar la emoción tocando estas teclas. Es el registro del arte culinario. Un terreno suficientemente importante y rico como para no disfrazarlo con otros recursos ajenos a este propósito. La meta es precisamente estimular de manera placentera las papilas gustativas.
El cocinero disfruta entre los fogones, se lo pasan bien imaginando platos, palpando los alimentos, asando, salteando. Siente la cocina como su auténtica vocación. Tal vez descartó en su momento dedicarse a la arquitectura, a la pintura,a la música, a la filosofía, a las relaciones públicas, a la teología, a…
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Si no conoce a François Audouze lo presentaré como un amante del vino con una de las colecciones privadas de vino más importantes del mundo y la más importante si hablamos de vinos antigüos.
Su colección es tan ingente que reconoce que alguna vez paseando por su bodega ha descubierto algún vino con el que no contaba. No se imagine que este hallazgo es un, por otra parte excelente, Remirez de Ganuza sino que puede ser un Petrus de mediados del siglo XX o un Oporto Quinta do Noval Nacional vintage 1963.
El señor Audouze disfruta con sus vino como el que más pero todos sabemos que los grandes vinos, incluso los pequeños, adquieren una nueva medida compartiendolos con los demás. Como estos vinos suelen tener unos precios un «pelin» elevados para la gente común ha ideado una forma de socializar su consumo, a saber, por un lado organiza cenas en las que usted puede llevar una botella antigüa y, como si de un trueque se tratara, solicitar la asistencia o, por otro lado, pagar la minuta correspondiente que puede estar entre los 1500€ y los 7000€.
Les dejo una de las últimas cenas en su versión francesa original. Si no controlan la lengua de D´Artagnan pueden «cortar y copiar» en el traductor de Google.
L’apéritif se prend avec un Champagne Salon magnum 1995 d’une belle maturité. Avec le Cecina de Léon l’accord est fusionnel. Il y a une multiplication de goût de l’un par l’autre, la viande fumée de bœuf donnant au champagne, en plus de sa trace citronnée, une évocation de noisettes et d’amandes. Le lomo ibérique est superbe et étire en longueur le champagne, mais sans la fusion précédente. Nous comparons le lomo à un filet de porc fumé autrichien aporté par Gerhard. Les deux sont différents et également plaisants, bien suivis par le Salon.
De l’andouillette de Guémené grillée appelle un rouge, aussi ouvrons-nous le Chateauneuf-du-Pape Barne Rac M. Chapoutier vers 1970 cuvée spéciale numérotée mais non millésimée. Hélas, le vin est horriblement bouchonné, aussi j’ouvre le Château La Conseillante 1966.
Ouvert sur l’instant, le pomerol nous offre sa fraîcheur et sa spontanéité. Ce vin est un «waow» vin. Car on ne pourrait pas concevoir qu’il puisse être meilleur. Riche, tannique, il est éblouissant et se marie bien à l’andouillette particulièrement virile.
Nous finissons l’apéritif avec du Pata Negra délicieux qui ne trouve aucun écho avec le bordeaux, mais excite erveilleusement le Salon 1995 que je trouve d’une belle plénitude. Il est très grand.
Le menu que j’ai mis au point pour permettre la mise en valeur des vins est : Camerone juste rôtie et coulis de butternut sans crème /pavé de mérou cuit à basse température, écrasée de pomme de terre roseval a l’huile d’olive douce et basilic / renadin de veau dans le filet, ail confit et pommes de terre rattes confites / onglet de bœuf, oignons blanc doux des Cévennes, compotée au vinaigre de xérès /camembert Jort, saint-nectaire, Cantal /moelleux au chocolat.
Le Corton Charlemagne Thorin 1966 décline des complexités frêles et subtiles, alors que le Chateauneuf-du-Pape Les Cabanes blanc 1969 est un guerrier puissant. Les deux sont le jour et la nuit et nous plaisent tout autant. Sur la crevette, c’est le bourguignon qui se distingue alors que le vin du Rhône brille sur la chair dense du poisson.
Le Clos des Lambrays 1978 avait un nez superbe à l’ouverture. Il est absolument grand et l’année lui va bien. Ce vin qui se présente dans une bouteille à l’étiquette ancienne est précieux, délicat, avec une présence en bouche très forte et une grande longueur. C’est un beau bourgogne. Le Corton Bouchard P&F sans année, très ancien pourrait être des années 10 ou des années 20. Situons-le autour de 1923, sans certitude. Il a une trame très riche et nous rions tous, car plutôt qu’hermitagé, il semble dopé au vin africain. Le résultat est très riche, très fort en alcool, mais très plaisant et velouté. A côté, le Corton Grand Cru Domaine Rapet Père & Fils 1990 est d’une grande précision. Il a la jeunesse et l’authenticité. La juxtaposition est intéressante et le Rapet est un bel exemple de Corton, aidé par une belle année.
Lorsque j’avais annoncé que j’ouvrirais un Banyuls Magnères Rancio sec vieux 1913, les fils de Gerhard m’ont demandé pourquoi je n’attendais pas d’ouvrir ce vin pour son centenaire. J’ai expliqué que Wolfgang ayant annoncé un vieux porto, je voulais apporter un vin doux ancien qui ne soit pas porto. A l’ouverture, le nez du Banyuls était incroyablement expansif et séduisant, alors que le nez du porto était plus que discret. Le Banyuls est très charmeur, long en bouche et envahissant. Le Porto Fonseca 1963 forme un contraste de même nature que pour les vins blancs secs. Car le porto est solide, charpenté, sérieux, avec une belle fraîcheur. C’est un grand porto alors que le Banyuls est plus folâtre, et soutient bien la comparaison. C’est même lui qui convient mieux au moelleux au chocolat.
Classer les vins est difficile mais je le ferais ainsi : 1 : Château La Conseillante 1966 pour sa plénitude, 2 : Clos des Lambrays 1978 pour son équilibre, 3 : Champagne Salon magnum 1995 pour sa maturité, 4 : Banyuls Magnères Rancio sec vieux 1913 pour son originalité. Par un froid quasi sibérien, à 20° de moins qu’il y a une semaine, nous avons bu des vins de grande qualité.
No sé a usted pero a mi me encantaría acudir a alguna de estas cenas.
César Dine lleva más de 25 años cocinando, bebiendo y viajando para comer y beber. Ha conocido en ese laxo de tiempo los mejores restaurantes de todo el mundo, desde Tokyo a Buenos Aires, pasando por New York, Aleppo, Florencia, París, Atenas, Turín, Londres, Palermo, Berlín, Oporto, Beirut, Praga, Copenhagen, Roma, Bruselas, Estocolomo, Marraquech, Reims, Bucarest, Kobe, Lisboa, Lyon, Dubrovnik, Amsterdam, Nápoles, Budapest, Milán, Damasco, Cagliari, Kyoto, Venecia… y por supuesto toda España.
De la misma forma conoce la mayor parte de las zonas vinícolas más importantes del mundo.
Pero su inquietud le lleva aún más allá, pues es también un apasionado de toda suerte de destilados y otras bebidas. En su bodega y en su despensa atesora, fruto de ese periplo, cientos de botellas de licores y aguardientes raros, mieles, latas de sardinas, sales, vermouths, especias, hierbas, tés, vinagres, sakes, utensilios de cocina… todo entre libros de arte, minutas, fotografías y recetarios.
En su paladar, y en otros espacios donde oficia, ofrece una visión muy personal, sensual, barroca, heterodoxa, iconoclasta y divertida del acto gastronómico. Mucho más allá de lo que es estrictamente cocina, donde todos los sentidos intervienen, siempre desde el absoluto rigor profesional y con una sólida base cultural y técnica, donde nada es gratuito y la imaginación está al servicio del buen gusto, el sabor, el aroma, la estética y la sensibilidad.
Un ejemplo de su quehacer lo tuvimos ocasión de disfrutarlo el pasado cuatro de julio
Para esta ocasión propone una experiencia similar, con al menos seis platos diferentes y seis bebidas, no necesariamente todo vinos, más diversas sorpresas antes y después de la cena.
No podemos adelantar mucho más. Cesar Dine no repite casi nunca ningún plato ni ninguna fórmula, compra los mejores productos la misma mañana y elabora el menú en exclusiva para ese momento y para los amigos de La Papila Crítica.
Imprevisible y genial, no nos adelanta nada, y si lo hace es para cambiarlo todo en el último momento y descolocarnos agradablemente.
Le aseguramos una montaña rusa de sensaciones, un viaje gastronómico único lleno de referencias y sensaciones.