Alcohol para mejorar el olfato

Según un estudio realizado por varios científicos de Israel, una pequeña cantidad de alcohol puede ayudar a disminuir las inhibiciones de las personas, hecho que ya es conocido por muchos, pero también se descubrió a raíz de este estudio que puede mejorar el sentido del olfato considerablemente.

Para la realización del estudio 20 voluntarios participaron en algunas pruebas para detectar olores, que consistieron principalmente en oler 3 líquidos diferentes. 2 líquidos eran una mezcla de los mismos seis olores, mientras que el tercer líquido tenía uno de los olores reemplazados.

A cada voluntario se le dieron 2 segundos para oler el líquido y detectar cual tenía este diferente ingrediente. A un grupo se le dió 35ml de vodka y a otro zumo de frutas. Las personas con alcohol en su sangre tuvieron una mejor capacidad para detectar y diferenciar entre los diferentes olores que las que consumieron zumo de frutas únicamente.

En declaraciones a la revista New Scientist, Yaara Endevelt, del Instituto de Ciencia Weizmann en Rehovot y autor principal del estudio, dijo:

«Si supiéramos más acerca de los mecanismos que causaron esta inhibición, entonces podría arrojar luz sobre por qué algunas personas pierden su sentido de oler y puede ser útil para algunos tipos de pérdida olfativa».

Esto se perfila como un tipo de terapia para la recuperación y mejora de la capacidad olfativa según Endevelt.

El alcohol presente especialmente en el vino tinto, se ha relacionado con muchos beneficios para la salud, debido principalmente a la presencia de resveratrol que se encuentra en la piel de las uvas tintas, un compuesto acreditado que logra revertir los efectos del envejecimiento además de proteger contra enfermedades del corazón que muchas personas utilizan en tratamientos de belleza, y como una nueva manera de mantener una vida más sana y lucir más saludables.

Hoy en día los beneficios del alcohol consumido con moderación son cada vez más y se está venciendo la predisposición al consumo de alcohol que algunas personas tenían en otros tiempos.

Fuente: El blog de Uvinum

Pedro Ximénez El Candado mejor vino generoso en la 2014 New Zealand International Wine Show

Pedro Ximénez El Candado, vino de la bodega Valdespino, propiedad de José Estévez, S.A., ha sido galardonado en la última edición del New Zealand International Wine Show como mejor vino en la categoría de los vinos generosos, además de ganar una medalla de oro.

El Candado

Una gran noticia que se suma a la larga lista de distinciones obtenidas por PX El Candado. Entre otros, destacan los 90 puntos Parker obtenidos el pasado 2013, por la revista Wine Advocate.

El Candado es un vino dulce obtenido a partir de uvas pasas de la variedad Pedro Ximénez y envejecido en botas de roble americano utilizando el sistema de Criaderas y Solera. El resultado es un vino de color caoba muy cubierto, con un aroma muy elegante a frutas pasas y un paladar intenso, untuoso y afrutado.

New Zealand International Wine Show

New Zealand International Wine Show ha cumplido su décimo aniversario consolidándose como el concurso de vinos más importante celebrado en Nueva Zelanda. Este año han participado 2.130 vinos procedentes de 12 países diferentes. El certamen se celebró del 8 al 10 de septiembre y fue presidido por Bob Campbell Master of Wine y uno de los jueces de vinos más experimentados de Nueva Zelanda.

Kokumi. La nueva sensación

Para todos aquellos a los que les gusta estar a la última y que sienten que ya demasiada gente maneja el término umami con naturalidad, aquí viene un nuevo primo japonés que les permitirá de nuevo ser el centro de las conversaciones gastronómicas más postmodernas.

Ya fuera de cachondeo, una de mis nuevas atenciones se refiere a esta sensación que los japoneses (cómo no) definieron como kokumi, y que viene a querer decir algo así como “cuerpo”, en referencia a la sensación bucal que produce.

Así pues, no se trata en este caso de un sabor, sino de una sensación bucal de persistencia, de adhesión a las paredes de la boca. No obstante los compuestos que inducen esta sensación kokumi van más allá, ya que provocan una intensificación de otros sabores, sobre todo del umami y el salado.

Así de primeras suene interesante, ¿no?. Surgen entonces unas cuantas preguntas: ¿Qué lo provoca? ¿Dónde están esos compuestos? ¿Me interesan en mi sopa o en mi estofado?

Vamos allá (este año me he propuesto no enrollarme): los compuestos que causan esta sensación pertenecen a la familia de los glutamil-péptidos, o más sencillamente, di- y tripéptidos (es decir, moléculas formadas por dos o tres aminoácidos) en los que uno de los aminoácidos es un ácido glutámico (merecería la pena dedicarle una entrada a cómo nuestras sensaciones nos hacen estar ávidos de ácido glutámico).

Estos péptidos fueron descubiertos por primera vez en extractos de ajo. En disolución no provocan ningún sabor, pero cuando se combinan con otros sabores, provocan las sensaciones que he descrito con anterioridad. Posteriormente se descubrió que uno de los compuestos responsables de esa sensación era el glutatión, un tripéptido con una potente actividad antioxidante que se encuentra en las células de todos los organismos, aunque es especialmente abundante en tejidos animales (carne de ternera o de cerdo, por ejemplo). El glutatión es uno de esos glutamil-péptidos, así que tirando del hilo, se llegó a la conclusión de que eran éstos los responsables de esa sensación kokumi.

Ese tipo de glutamil-péptidos se ha descrito en muchos alimentos, pero tal vez donde sean más abundantes (o donde se han estudiado con más profusión) es en quesos, pero también en legumbres y pescados. No obstante, como ya comenté anteriormente, el glutatión es especialmente abundante en carnes y algunos pescados (curiosamente también en algunos vinos).

Y para terminar: ¿tiene interés este asunto? La respuesta es obvia: mucho. Si de alguna manera se consigue, mediante el procesado o cocinado, o mediante la adición de algún extracto, aumentar el contenido en este tipo de péptidos en los alimentos, mejorarán enormemente sus cualidades en boca (como con todo, habrá que buscar un equilibrio). Pero aún más, si se consigue aumentar el contenido en estos compuestos, pueden ser necesarias cantidades inferiores de sal para conseguir la misma intensidad de sabor salado, y eso no suena nada mal para los que son hipertensos o están en el camino de serlo.

 

 

Based on a work at www.lamargaritaseagita.com

 

Los inversores se pasan del vino al whisky

Parece ser que la presión de los inversores asiáticos en el mundo del vino ha desanimado a los inversores tradicionales debido al alza desmesurada de precio de los vinos top, los inversores están recurriendo cada vez más al whisky escocés y japonés como inversión alternativa.

Los amantes del vino siempre seremos leales, pero siempre las modas influencian queramos o no nuestras tomas de decisiones al comprar y puede que más personas quieran dar oportunidad al whisky con estas tendencias que después de darse entre inversores terminarán reflejándose en el mercado y los consumidores.

En reacción a la creciente cantidad de inversores de vinos finos fijando sus vistas sobre el whisky, Rickesh Kishnani, CEO de una compañía de inversión de vinos con sede en Hong Kong, creó el primer fondo de whisky del mundo en junio.

Los inversores están buscando marcas de escoceses de malta como Macallan, Bowmore y Dalmore junto con Karuizawa y Yamazaki, whiskies de Japón.

Recientemente una botella de Hanyu Ichiro malta Ace of Spades (un whisky japonés) se vendió por 85.750 dólares de Hong Kong (equivale a 8.400 euros) en una subasta de Bonhams en Hong Kong, superando así el precio de una caja de Château Margaux 1982 vendida en Sotheby en Nueva York en junio.

La botella de este whisky japonés fue el número 5 de 122 destilados de 1985, envejecido en una antigua barrica de Jerez y embotellado en 2005.

A consecuencia de este auge, los precios de licitación de whiskys antiguos y raros se están disparando, una muestra es que Sotheby vendió un de Macallan «M» single malt de 6 litros en enero en $4,9 millones (más de 3.750.000 euros).

Según el índice de grado de inversión Scotch, los 100 mejores whiskies de malta dieron un rendimiento promedio de 440% desde el inicio de 2008 hasta finales de julio de este año.

«Es una locura, la demanda se ha disparado», dijo David Wainwright, director gerente de la casa de subastas Zachys Asia.

Adicionalmente al valor ascendente de los whiskies viejos y más raros, el reciente aumento de la demanda ha alimentado los temores sobre los especuladores que inundan el mercado.

Con aproximadamente 100 destilerías en Escocia para la producción de malta, muchos son incapaces de seguir el ritmo de la reciente subida de la demanda debido al largo proceso de envejecimiento del whisky.

Se espera que el mercado de subastas de whisky siga aumentando sus cifras este año, por otro lado la disminución del valor de los vinos finos puede ser una notica grandiosa para muchos que busquen enrriquecer sus bodegas personales.

Fuente: El blog de Uvinum

Color y Sonido. Importantes a la hora de catar

De la misma manera que las teorías tradicionales sobre los sabores están quedando superadas por nuevos hallazgos que demuestran que la variedad gustativa es mucho más grande que lo que se venía dando por cierto hasta ahora, un reciente experimento pone las bases de todo un amplio abanico de posibilidades en cuanto a los factores que influyen en las cata de vinos.

Según el estudio, realizado en el marco del festival Streets of Spain, celebrado en el barrio londinense de South Bank y organizado por las bodegas Campo Viejo, el color y el sonido también afectan a la percepción que tenemos del sabor del vino. Con una participación de casi 3.000 personas, que hacen de este experimento uno de los más multitudinarios que se han celebrado hasta la fecha, los resultados revelan que la percepción del sabor es alterada hasta en un 10% por los cambios de color y sonido en el ambiente del lugar en que se realiza la cata.

El profesor Charles Spence, neurocientífico cognitivo y profesor de psicología experimental de la Universidad de Oxford, que dirigió la experiencia, organizó un recorrido, denominado Campo Viejo Color Lab, en que cada participante recibió un vaso de vino según sus preferencias, en un vaso de color negro neutro. Durante el experimento, los sujetos eran expuestos a una selección de sonidos y colores que, según las conclusiones de Spence, influyen decisivamente en la percepción gustativa del vino.

Concretamente, el disfrute de los participantes parece aumentar significativamente con luz roja y música suave; mientras que la luz verde y la música “áspera” aumentan la frescura pero reducen la percepción de intensidad del vino. Una exposición limitada a la luz roja, sin música, evoca notas afrutadas y, en cambio, la luz verde por sí sola aporta frescura. Sin duda unos resultados sorprendentes que, aunque pueden parecer anecdóticos, podrían ser de amplia aplicación en los próximos años en áreas como la decoración e interiorismo de restaurantes, bares y hoteles.

Fuente: El blog De Uvinum

Xamaleón, el helado que cambia de color

El físico español Manuel Linares inventó el helado que se llama Xamaleón y cambia de colores a medida que te lo vas comiendo.

La fórmula del helado es un secreto que el inventor no quiso compartir, debido a que todavía se encuentra tramitando la patente de su innovadora crema helada. Sin embargo, Linares sostiene que su producto está hecho “con ingredientes completamente naturales”.

Las personas que han probado el helado afirman que tiene un sabor a tutii frutti, y que pasa de azul a rosa mientras lo comes después de que se le agrega con spray una fórmula que el físico llama “elixir de amor”. Linares comentó que la razón por la que Xamaleón cambia de color es química pura: “Cualquier alimento puede cambiar de color dependiendo de la temperatura y la oxidación.”

Actualmente el investigador se encuentra trabajando en otros dos proyectos con Xamaleón, uno busca conseguir que el helado cambie de color con la luz ultravioleta que se suele poner en los bares, y el otro consiste en conseguir que un helado cambie de blanco a rosa.

Fuente: Coocus

En busca de las claves para modular la astringencia en el vino

Investigadores de la Universidad de Salamanca han estudiado la forma de medir y controlar las sensaciones más importantes a la hora de catar un vino. Este conjunto de características se conoce como astringencia.

“La astringencia es una sensación compleja, es táctil, se percibe en la boca, pero no es gustativa”, comenta en declaraciones a DiCYT la investigadora María Teresa Escribano, del grupo de investigación en Polifenoles, que trabaja en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca.

Generalmente, la astringencia se percibe como cierta sequedad que está provocada por unos componentes del vino llamados taninos, que proceden del hollejo de las uvas y de las semillas, aunque también están implicados otros compuestos fenólicos.

El desfase entre la madurez de este tipo de sustancias y las características sensoriales como el color, el cuerpo o el aroma hace que los científicos busquen herramientas para controlar mejor todos estos aspectos en el proceso de elaboración del vino.

El proyecto se ha centrado en la variedad Tempranillo y ha contado con un panel de catadores de las Bodegas Roda de Haro (La Rioja)
En el caso de la astringencia, el primer paso es conocer bien los compuestos que intervienen en esta sensación, «ya que engloba muchas subcualidades importantes en las catas, se habla de astringencia punzante, aterciopelada, de rugosidad y aspereza”, enumera la investigadora. Saber qué tipo de compuestos se correlacionan con cada uno de estos calificativos es esencial para sus propósitos.

El proyecto de investigación, que se ha centrado en la variedad Tempranillo, ha contado con un panel de catadores de las Bodegas Roda de Haro (La Rioja) y con expertos del centro de investigación INRA de Montpellier (Francia).

“El estudio ha ofrecido resultados muy interesantes en relación a los polisacáridos procedentes tanto del hollejo como de la pared celular de las levaduras, que pueden llegar a modular la sensación final de astringencia en el vino”, asegura María Teresa Escribano.

Estudio directo de las uvas

En colaboración con la Universidad de La Rioja, los investigadores salmantinos han analizado otros aspectos que también están relacionados con la astringencia, pero en este caso, estudiando directamente las uvas para entender cómo pasan los compuestos desde el hollejo y las semillas al vino. El objetivo es establecer herramientas tecnológicas que permitan modular el resultado final en las bodegas.

Los compuestos fenólicos se hallan mayoritariamente en el hollejo y en la semilla, que tienen composiciones muy diferentes. “En la semilla se encuentran básicamente los taninos y en el hollejo, tanto taninos como antocianos, flavonoles, estilbenos y otros compuestos fenólicos”, indica la experta.

Para que estos compuestos pasen al vino tienen que ser extraídos del hollejo y de la semilla, por eso los expertos hablan de la “extractabilidad” como capacidad de difusión de estos compuestos desde el hollejo o la semilla al medio.

Diferencias en las sensaciones

Se ha visto que las sensaciones de astringencia de los taninos procedentes de hollejo o de semilla son muy diferentes
En trabajos previos en el laboratorio, se ha visto que las sensaciones de astringencia de los taninos procedentes de hollejo o de semilla son muy diferentes, en concreto, son más amables las procedentes del hollejo.

Por eso, si la uva no tiene un grado de madurez óptimo, no interesa que se extraigan los taninos de las semillas, “puesto que si la madurez fenólica no es adecuada, la astringencia que van a aportar es más dura y punzante”.

En este caso, “habría que utilizar técnicas en las bodegas que nos permitan la extracción de taninos del hollejo y no de la semilla” y para eso es necesario jugar, entre otros, con momentos diferentes de maceración, y “con la mayor o menor presencia de determinadas fracciones de polisacáridos que permitan modular esa astringencia”.

En definitiva, una serie de técnicas permiten modular y obtener las características sensoriales del vino de calidad que se pretende conseguir y el estudio de los componentes que determinan la astringencia es uno de los elementos más importantes.

Estos trabajos de la Universidad de Salamanca han sido publicados recientemente en la revista Food Chemistry y se enmarcan dentro de un proyecto de investigación subvencionado por Ministerio de Economía y Competitividad (Área de Recursos y Tecnologías Agroalimentarias).

Fuente: agencia Sinc

La prehistoria del cava por José Peñin

Se ha hablado con insistencia de que el cava y el champagne son bebidas diferentes. Son diferentes territorialmente pero no en su intención primera. Incluso la considerable mejora que ha tenido en los últimos 8 años ha sido con un acercamiento de sus rasgos esenciales como es la finura, elegancia y capacidad de envejecer a los que dominan en el espumoso de la célebre región francesa.

He aquí un resumen del capítulo de mi libro HISTORIA DEL VINO en donde queda reflejado de que el cava se inventó tan solo 20 años más tarde que el champagne tal y como hoy se conoce al modo de la segunda fermentación en botella. Dom Perignon tan solo encerró en este envase un vino blanco sin terminar de fermentar.

Aunque hubo numerosas tentativas anteriores, el “champaña español” nace de manera oficial en 1872 cuando se define el proceso de perfeccionamiento del champaña; bebida que gracias al nuevo y definitivo método de la segunda fermentación en botella, inventado por los franceses apenas veinticinco años antes, este vino burbujeante había dejado de ser exclusivo de zonas frías. Su pionero formal fue Josep Raventós, algo así como el Dom Pérignon laico al que, con razón, se le puede llamar el padre del cava.

Sin embargo, el primer taponazo no fue en Barcelona. El escritor vasco Llano Gorostiza apunta una elaboración doméstica de espumoso en 1840 en Pamplona y Pasajes, a partir de la receta de Martín José de Zabala. La fórmula se describe a base de vino blanco adicionado con azúcar cande, ácido tartárico, dos adarmes y bicarbonato de potasa, introduciendo este mejunje rápidamente en la botella y esperar algunas horas.

B. Mendigutía, un cronista de El Campo, aseguró que el primer español fabricante de espumosos de cava fue un labrador de la Puebla de Cazalla apellidado Benjumea. Algunas de sus botellas se exhibieron en la Exposición madrileña de la Montaña del Príncipe Pío en 1857.

No obstante, durante la ocupación napoleónica de Cataluña, los franceses transmitieron un conocimiento de esta bebida que llegó a calar en la incipiente burguesía textil catalana. En el año 1848, el francés Charles Demissy se estableció en Blanes que fue los cimientos de la actual Bodega Mont-Ferrant. Rozier en su Diccionario cita a enólogos catalanes como Francesc Carbonell y Josep Roura que elaboraban un vino posiblemente gasificado. Este último entre los años 1825 y 1840 cita a un aparato saturador de ácido carbónico que no era otra cosa que un gasificador.

Según cita Emili Giralt i Raventós en su libro L’Elaboració de vins escumosos catalans abans de 1900 en la Exposición de Vinos celebrada en Madrid en 1857 aparecieron por primera vez algunas marcas de espumosos catalanes que debía servir de preparación y estímulo para la participación española en la Esposición Universal de Londres del año siguiente. Ya en la Exposición Agrícola de Barcelona de 1859 organizada por el Instituto Agrícola Catalán de San Isidro concurrieron ciento seis expositores de vinos, pero sólo dos fueron de espumosos: barón de Cuatro Torres y Agustí Costa.

Estas iniciativas artesanales no restaron ningún mérito a los taponazos experimentadores de Raventós, cuya certificación científica estuvo a cargo del Instituto Agrícola Catalán de San Isidro de Reus en 1877. En las tertulias domingueras en Can Guineu, Josep y otros seis elaboradores catalanes —como si se tratara de una nueva edición de los Siete Sabios de Grecia— tenían como misión acabar de una vez aquellos tintos gruesos y sin personalidad que desprestigiaban el buen nombre catalán. En estas reuniones nacía sobre todo una nueva filosofía de hacer vino amparado en un método mucho más depurado. Más tarde, Manuel Raventós Doménech puso en órbita comercial el champañ catalá que suplantó al de Reims en los aciagos años de la Gran Guerra. Las mesas de la estirada sociedad de la belle époque catalana, tardaron bastante tiempo en adoptar la burbuja nacional, mientras que en el Paralelo ya comenzaba a disfrutarse con el semidulce Champagne Codorniv —terminado en uve— o aquel Champaña Ezcaba navarro que la radio anunciaba por los años cincuenta del pasado siglo, hoy reliquia de Hijos de Pablo Esparza, el de anís Las Cadenas. Poco a poco, los conocimientos adquiridos de los franceses y el senycatalán, hicieron realidad un producto que en los años setenta de este siglo se iría desprendiendo de su fonética francesa adoptando definitivamente la palabra cava.

Pasados los tiempos en que el cava había dejado de ser una simple idea tratada entre amigos y ya lejos los estragos de la terrible filoxera, fue Raventós el que llegó a prever la capacidad persuasiva que iba a tener la publicidad en el nuevo siglo lo que llevó a que la firma Codorníu alcanzase una relevancia singular. Llegó a recibir de manos de la reina regente María Cristina en 1897 el título de Proveedor de la Casa Real. Con el enorme éxito comercial de los primeros promotores la comarca se convertiría en la región del cava que bajo unos inmensos edificios y bellos jardines atesoraría una de las industrias más prósperas de Cataluña. Han pasado las épocas en que las botellas se transportaban en una carreta de bueyes o en una galera tirada por caballos; hoy los medios de transporte y los poderosos sistemas publicitarios han acortado las distancias.

La perfección en los conocimientos de las técnicas francesas y el espíritu de colaboración catalán hicieron realidad un producto que poco a poco se iría consolidando, lo que ha dado lugar a grandes e importantes firmas vitivinícolas, que hoy día, en Cataluña desarrollan su actividad perfectamente hermanadas con los pequeños cosecheros.

El comercio exterior es, sin lugar a dudas, el objetivo importante de todas las más conocidas firmas productoras de vinos espumosos criados en cavas ya que exportaban desde el siglo pasado, principalmente a Inglaterra, Francia y Alemania. Ya hemos mencionado el gran mercado que se abrió al espumoso catalán en Estados Unidos, donde alcanzó una preponderancia que hizo temblar los cimientos de la región de Champaña. La publicidad que anunciaba “champagne español”, llegando a suprimir en varios casos el gentilicio en anuncios y cartas de restaurante.

En 1959 doce bodegas francesas, encabezadas por Bollinger, interpusieron denuncia ante los tribunales ingleses contra la empresa Vinos Costa Brava, exportadora del “champagne Perelada”, argumentando que la confusión de sus anuncios podía dar lugar a un fraude. Los tribunales dieron la razón a los franceses, lo que tuvo dos consecuencias, que, en nuestra opinión, fueron beneficiosas para el desarrollo de la industria vinícola española. La primera tuvo lugar siete años más tarde, cuando, gracias a una denuncia similar, el Marco de Jerez consiguió el reconocimiento de la marca Jerez como exclusiva de sus vinos, en un momento en que Australia, Sudáfrica y California intentaban inundar el mercado con vinos similares. La segunda es que, contra lo que pudiera parecer, la pérdida del derecho a utilizar el nombre champaña, liberó al espumoso catalán de servidumbres, lo que permitió desarrollar su propia estrategia vendedora, a partir de la personalidad contrastada que los espumosos catalanes podían ofrecer. A las grandes marcas han seguido pequeños cosecheros que han sabido crear cavas de gran factura.

En 1972 se creó el Consejo Regulador de los Vinos Espumosos en Villafranca del Penedés, que decidió a finales de esta década adoptar el nombre ‘cava’ como propio del vino de su Denominación de Origen, entendiendo que las cavas subterráneas que horadan la región son seña de identidad suficiente, antes de que un nuevo pleito les prohibiera añadir la expresión método champenoise. Tal adopción chocó con los diversos territorios españoles en los que el espumoso se elaboraba con anterioridad, especialmente la ribera del Ebro y la zona de Utiel-Requena, cuyo consejo regulador consiguió un dictamen favorable en 1989 del Tribunal Supremo. Sin embargo, el reglamento de la Denominación de Origen Cava que el Ministerio de Agricultura publicó en 1991, dejaba a la comarca valenciana y a otras muchas fuera del ámbito de la denominación; tan sólo las Industrias Vinícolas del Oeste, de Almendralejo, en Extremadura, han podido seguir utilizando dicho nombre, aunque la resolución en que se les autorizaba ha sido repetidamente recurrida. Siguiendo los criterios de la ley, tanto valencianos como riojanos, y otros que se han lanzado a la aventura de Dom Pérignon, han de describir sus vinos como “espumoso natural de elaboración tradicional”, motete bajo el cual las viejas comarcas de Rueda y Toro han lanzado sus espumosos con gran éxito desde los años noventa del pasado siglo.

Fuente: blog de José Peñin

¿ Qué es el Aquavit ?

El Aquavit es un destilado que habitualmente supera los  40% de alcohol por volumen. De igual forma que el Vodka, es un destilado de patatas o granos de cereal. La diferencia, que lo hace aromático respecto de su pariente cercano, es la utilización de semillas de alcaravea, una hierba cultivada en Europa, Asia Occidental y Africa. Sus frutos tienen un sabor picante, con aroma anisado. Pero además, el Aquavit suele ser aromatizado con otras plantas y especias, como comino, eneldo, hinojo, cilantro y granos del paraíso o pimienta de Guinea.

El otro factor distintivo del Aquavit es su color, que puede mostrarse amarillento pálido, ambarino, aunque a veces es más claro y también puede presentarse “amarronado”, sobre todo cuando la bebida ha tenido mayor tiempo de guarda. Una tonalidad más oscura, entonces, significa que la edad es más elevada, además de marcar claramente que se usaron barricas nuevas durante la guarda. Los Aquavit claros se denominan “taffel” y tienen esa particularidad porque en la elaboración, se utilizaron barricas viejas, que no “colorean” el líquido.

taffel

Una carta datada en el año 1531, del señor danés del castillo de Bergenshus, parece ser la primera referencia histórica de esta bebida tan popular en los países escandinavos. Eske Bille, el noble que le escribía a Olav Engelbretsson, último arzobispo de Noruega, acompañó su carta con un paquete, en el que le ofrecía al eclesiástico una bebida que “se llama Aqua Vitae, que es una ayuda para todo tipo de enfermedades que un hombre pueda tener interna y externamente”.

Tal vez suene exagerado hablar de supuestas propiedades del Aquavit, sin embargo, los escandinavos creen a rajatabla que la bebida colabora en la digestión de las comidas pesadas.

Respecto a la forma de beberlo, hay diversas formas y no nos atrevemos a señalar enfáticamente que una sea mejor que otra. Lo más común es tener la botella en el congelador y servirlo en pequeñas copas, que pueden ser consumidas de un sorbo rápidamente. Sin embargo, algunos sostienen que al Aquavit hay que tomarlo como el whisky, en sorbos lentos que permitan percibir mejor sus aromas y sabores.

Otra manera muy común, en especial en las comidas, es como complemento de la cerveza, ya que suele decirse que tiene un mejor maridaje que otras bebidas espirituosas. Aquí también resulta indistinto, si primero se toma el Aquavit seguido de un gran trago de cerveza, o viceversa.

Cuenta la leyenda que cuando un hombre está deprimido, sólo necesita mojar sus labios con “akvavit” y su lengua comenzará a soltarse. Linie es una de las marcas más reconocidas, cuya etiqueta refleja la vista de una fragata navegando los mares del norte. Se conserva en toneles especiales que le permiten afrontar largos viajes por mar. La extensión de la travesía y el constante movimiento del barco, son factores que se combinan para otorgarle el sabor muy particular y legendario que lo caracteriza.

Pero bien vale la pena conocer la leyenda del Linie. El añejamiento del licor está hecho a base de fermentados de patata durante un viaje en barco que dura 19 semanas. El bote zarpa de Oslo y cruza el Atlántico rumbo a Georgia; luego el Canal de Panamá para llegar a Auckland y después tocar los puertos australianos de Brisbane, Melbourne y Fremantle; luego sube hacia Kobe, Japón y después traspasa el Pacífico hacia Long Beach, California, para finalmente cruzar de nuevo el Canal de Panamá y volver a Oslo.

Esta costumbre se inició en 1805, cuando el barco Throndhiems Prøve, partió con cinco barriles de Aquavit rumbo a la India al mando de Heinrich Meincke. Pero la carga no puedo venderse. Dos años más tarde, cuando el barco volvió a Noruega, probaron el contenido de las barricas y el Aquavit había mejorado notablemente. Es así que la tradición noruega se sigue cumpliendo desde hace dos siglos.

Aalborg es una importante destilería de Dinamarca donde se elabora el afamado Akvavit Taffel, de tonalidad ambarina, que surge por la oxidación de polifenoles. Es por ese motivo que la bebida tiene un color amarillento, que puede variar del ámbar claro al marrón claro, siempre dependiendo del tiempo que ha permanecido envejeciéndose en barriles de roble. La receta y los sabores se diferencian entre las marcas de fábrica en los diferentes países que componen la región báltica y escandinava, pero la alcaravea es típicamente el sabor predominante.

Taffel se viene elaborando desde el año 1846 con la misma fórmula. En 2002, fue elegido como el “mejor Aquavit del mundo”, en el concurso “Internacional Wine and Spirit Competition”, realizado en Londres.

En síntesis, el Aquavit es un símbolo inequívoco de Dinamarca, Noruega y Suecia. Tal vez la dificultad en conseguirlo en nuestro medio, constituya el mayor desafío que realza aún más la satisfacción de quien lo bebe casi con la misma pasión con que lo hacen los escandinavos.

 

 

Fuente: Uvinum