Lo que dió de sí nuestro Aula de Gastrocultura más floral… Flower Hangover!

Hacía tiempo que no esperaba con tanta ansiedad una de nuestras actividades. A quién piensa que son sólo catas, vinos o productos sin más, pero para mí, y para mucho otros amigos, el Aula Gastrocultural Muy Interesante ya es algo más, es abrir ventanas gastronómicas a paisajes nuevos, inadvertidos y fascinantes.

Aula Muy interesante

La propuesta no dejó a nadie indiferente. Como si de una señal se tratara Laura Carrera, protagonista de la actividad y especialista en flores comestibles recibió el galardón nacional mas apreciado en el mundo de la innovación gastronómica sólo 48 horas antes. Y en la sesión sus flores estuvieron a la altura. Y tanto. Paseamos por la gama de las flores domésticas y silvestres degustando hasta 8 variedades diferentes.

Laura Carrera

De las flores aprendimos su diversidad organoléptica y funcional, dependiendo de las variedades son aromáticas, sápidas o neutras simplemente aportando una gama aromática sin parangón en el mundo gastronómico. Aromáticamente reseñaría la paradójica rosa blanca que expresaba el pensamiento, el aroma inconfundible del clavel, el geraniol de las gitanillas, y en un capitulo aparte la viveza de la manzanilla fresca silvestre y como no la flor de hinojo, impresionante, un aroma que no se disipará facilmente de las pituitarias de los asistentes, y que recordaran facilmente al asomar la nariz en las próximas copas de verdejo que caten. En el apartado de los sabores, sensacional la flor de ajo y todo un descubrimiento el antirrinum (o Boca de Dragón) con un amargor que puede dar mucho juego en muchas preparaciones. Y desde luego si hubiera un premio para el color, la caléndula ganó de sobra, preciosa, imagino el espectáculo de los pétalos naranjas vivos sobre un sashimi de atun rojo y duo de sésamos, caviar cítrico de fingerlime con el fondo oscuro de la pizarra. ¿Un millón de posibilidades no?

Pero no sólo comimos flores, también queríamos beberlas. Por ello, y por intentar adaptar mejor nuestra bodega al momento del año, y adaptarnos también a los nuevos vinos de primavera, elegimos la floralidad como leit motiv de los caldos elegidos. Para empezar, flor sin control, desde el Penedés, Gessamí de Gramona, coupage de variedades hiperterpénicas mostrando su potencial mas floral, con rosas, frutas exóticas y almíbares, muscats de Frontignan y Alejandría y Gewurztraminer, con una punta de Sauvignon para refrescar el vino. Seguimos con Libalis Rose, un rosado diferente desde los Valles de Sadacia, Moscatel y Syrah, recién salido del horno, flores blancas y frutos rojos, pidiendo terraza, tapeo y paella, fantástico para cuando empiecen a subir los grados. Despues del rosado, volvimos al blanco, porque esperaba en la copa un vino de entidad, con mucha más estructura que el anterior, Edra Blancoluz, Viognier 100%, variedad de por sí corpulenta además abrumadoramente bien acabada, trabajo parcial de madera, el justo, como resultado, aromas varietales de flores blancas, albaricoques, cremosidad, pero además volumen, intensidad y frutos secos tostados… para que de vez en cuando miremos hacia casa, elaborado en Ayerbe, Huesca.

Cambiando de tercio y de color, parada obligatoria en la maceración carbónica, Murmurón 2012 de Sierra Cantabria, vino de tradición, tan antiguo como joven, la expresión máxima de la fruta, lacteada, y refrescada por las notas carbónicas procedentes de esa desconocida fermentación que llamamos anaeróbica, enzimática, intrapelicular… parece más complicado de lo que es. Y de fondo flores de nuevo, esta vez oscuras, violetas. Y casi finalizando llegamos al Bierzo donde buscamos una variedad donde encontrar violetas de nuevo, aunque esta vez en un vino más maduro, con más madera y complejidad, Losada 2009, una mencía especiada, torrefacta, con bayas maduras, violetas y esa sensación tan curiosa de flores secas.

Pero faltaba el postre, y como nos gusta acabar a lo grande, contratamos un equipo imbatible, Septima Tardío, vendimia tardana de una de las Gewurztraminer más australes del mundo, desde Argentina, plantadas a 1050 metros en tierra casi de glaciares, de la mano de los sofisticados pétalos de rosa cristalizados de Flores En La Mesa… rosas, mentolados, azúcar, acidez… dejemoslo estar. Un trago bocado nacido para encontrarse.

Dicho queda. Como para perderse la siguiente…

Gracias como siempre a nuestros colaboradores y patrocinadores, en este caso Tomevinos, Flores En La Mesa, Palafox Hoteles, revista Muy Interesante, y por supuesto a los asistentes por dejarnos egoístamente hacerles disfrutar un ratito con una buena dosis de Gastrocultura.

Hasta pronto!!!

Vista general

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