CATA BIODINÁMICA: LA ÚLTIMA CHORRIMEMEZ

Dicen que no se puede hacer nada a prueba de tontos porque son muy ingeniosos. Pues lo mismo sucede en el mundo de la pseudociencia: siempre crees que nadie puede hacer una soplapollez más grande hasta que al poco aparece una.

En este caso lo tenemos en el mundo del vino. Ya me tocaba las narices esa tradición de que sólo se puede hacer el trasiego del vino en cuarto menguante (o creciente en algunos otros lugares) cuando ahora salen con lo de las catas biodinámicas. El nombre es marketiniano puro, pero tras él solo se oculta un océano de pseudociencia astrológica y de palurdez científica.

Para entenderlo debemos retrotraernos en el tiempo. Más concretamente a 1924, cuando un grupo de agricultores alemanes desesperados por el futuro piden ayuda a un espiritista llamado Rudolf Steiner. Por entonces ya había creado su propia organización esotérica, la Sociedad Antroposófica, una escisión de la Sociedad Teosófica salida de la prolífica mente de la estrella rutilante del ocultismo Helena Petrovna Blavatsky. Si ustedes son aficionados a este mundo su nombre no les será extraño. A quien no tenga estas aficiones se la presento: es la médium que más ha influido en el desarrollo del esoterismo moderno.

Taimada y vieja ocultista, fundó la teosofía en las difíciles épocas del independentismo hindú y se convirtió en la médium mas controvertida de todos los tiempos… y a la que más veces se la pilló haciendo fraude. Su legado escrito, gruesos e infumables volúmenes como La Doctrina SecretaLa Doctrina Secreta, su gran obra, han sido y son fuente de inspiración para muchos pseudoideólogos esotéricos de diverso pelaje.

La Doctrina Secreta es, supuestamente, un extenso comentario —seis volúmenes en su edición española— al Libro de Dzyan o Las Estancias de Dzyan, escrito en un idioma oculto, el senzar, y guardado en la biblioteca de una misteriosa Hermandad que reside en el Tíbet y que sólo Blavatsky conocía –y con la que se comunicaba a través de cartas que aparecían misteriosamente y cuya caligrafía se parecía sospechosamente a la de la medium-. Los Maestros de esta Hermandad le permitieron leerlo, eso sí, telepáticamente.

Según Blavatsky los Hermanos son infalibles porque son mucho más inteligentes que nosotros y con su inmensa bondad nos han cedido parte de su saber. Por ejemplo, que la humanidad procede de la Luna. Es normal que a tal conocimiento no pueda tener acceso cualquier ser humano, pues podría utilizarlo mal. Por eso se lo revelaron a una vulgar, megalómana y fraudulenta médium rusa.

De las pocas gotas de omnisciencia que Blavatsky pudo revelar se desprende la profunda sabiduría que sobre el funcionamiento del universo esos peripatéticos seres tienen. Para los Maestros los electrones no son materia y la gravedadgravedadpseudociencia no existe. Dice así: “¿Cómo puede la Ciencia sostener sus hipótesis contra las de los ocultistas, que sólo ven en la gravedad simpatía y antipatía, o atracción y repulsión, causadas por la polaridad física en nuestro plano terrestre, y por causas espirituales fuera de su influencia?”.

La teosofía no dejaría de ser pintoresca si no fuera por su referencia a la existencia de razas inferiores y superiores. Entre éstas, la aria está destinada a dominar el mundo y a poner fin a esta funesta época presente marcada negativamente por la presencia de cristianos y judíos. Por eso, Jesús, un miembro de la Gran Hermandad, no podía ser judío: «Jesús, ¾escribió¾ no era de pura sangre judía, y por tanto, no reconocía a Jehová». ¿Es extraño que la lectura de los libros de Blavatsky influyera en un joven austríaco llamado Adolf Hitler. Hitler Nueva Era?

Esta mujer fue la inspiración de Steiner. Como dice el refrán, de aquellos barros tenemos estos lodos.

Las ideas de Steiner son, por decirlo finamente, coloristas cuando no completamente erróneas. Para él la humanidad existió desde el mismo origen del planeta. Ahora estamos viviendo en un periodo Post-Atlántida (según Steiner, este inexistente continente se hundió en 7227 a.C.) y hasta la época de los griegos éramos clarividentes y telépatas. No contento con eso, trasplantó sus ideas espiritistas al crecimiento del ser humano. Así, afirmaba que desde el momento de nacer hasta cumplir 7 años todo lo que nos pasa es porque el espíritu se está acostumbrando a vivir en este mundo material, y la pubertad está causada porque nuestro cuerpo astral anda ajustándose a “vivir” dentro de un cuerpo físico.

¿Y en la agricultura? Su idea (en absoluto original) fue sembrar los campos de astrología y afirmar que unos pocos objetos del Sistema Solar (esto es, el Sol, la Luna y los planetas –salvo Plutón, que por entonces no había sido descubierto-) influyen de manera determinante en el progreso de los cultivos. ¿Por qué no influyen los satélites de los diferentes planetas o lo más de diez mil asteroides que pululan por nuestro barrio cósmico? Simplemente porque el conocimiento que Steiner tenía del Sistema Solar era el de los babilonios.

¿Y nuestro satélite, epítome de la influencia cósmica? “La Luna influye en las mareas, y como somos el 80% de agua…” QED. Con semejante frase lapidaria se da por demostrado el efecto de la Luna llena. ¡Bendita ignorancia! Si exprimimos un cuerpo humano sacamos el agua suficiente para un charco y… ¿alguien ha visto mareas en un charco?

Lo mejor de todo es que, a pesar de ser una estupidez supina, diversos científicos han dedicado parte de su tiempo a ver si hay algo de verdad en todo esto. Y la conclusión es que la astrología y el supuesto efecto lunar tienen de todo menos efecto. Ningún estudio serio y científico ha descubierto la más mínima influencia de los planetas o las fases de la Luna en nacimientos, accidentes, personalidad, agricultura…

En este caldo de cultivo surge la chorrimemez de las catas biodinámicas, basadas en los calendarios lunáticos de una alemana nonagenaria llamada María Thun. Están de moda en Gran Bretaña y van llegando a nuestro país con ese regusto que tiene el mundo de lo falsamente misterioso, y con el mismo envoltorio de “chic” que tenía el timo de las pulseritas equilibradoras de energía, la ecobola y demás soplapolleces sin base científica alguna. Y encima algunos la toman por “ciencia”.

En fin, si usted cree que su carácter le ha sido dictado por Júpiter derrapando por Libra, que no por sus genes y su interacción diaria con la gente que le rodea, no tendrá ningún problema en creerse semejante fantochada. Pero si usted no ha apagado las luces de la razón, si realmente piensa que el disfrute de un vino no depende de la posición de la Luna en el cielo ni de que sean místico-mambo-jambo-días “flor y fruto”, dudo que caiga en sus redes.

Ahora bien, si quiere forrarse vendiendo esta experiencia como el colmo de lo “in”… ésta es su oportunidad. Que analfabetos funcionales de la ciencia –y en particular de la enología- los hay a raudales.

Autor: M.A Sabadell
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  1. Siempre me ha asombrado el dicho popular de que si plantas ajos con luna llena, estos a la mañana siguiente aparecen “desplantados”. Esto pues siempre lo he considerado una farsa, pero, ¿encuentran ustedes alguna explicación lógica para este fenómeno?

    • Deberiamos de verificar que el fenómeno existe para luego buscar una explicación. Dar explicaciones requiere que los fenómenos sucedan y además se puedan repetir.

  2. ¡Cómo me he reído con tu entrada!. Genial tu exposición e inaudito el contenido. ¿Estamos en el siglo XXI?. ¿En la era del tiempo cibernético?. ¿Con conocimiento y progreso o nos anclamos y seguimos catando, culivando, etc. como si estuviésemos en una comuna Amish?. En mi pequeño huerto en macetas, a veces, me he sentido tentada por seguir el calendario lunar, los refranes populares y demás monsergas y el resultado ha sido el mismo que cuando me he guiado por mi disponibilidad de tiempo y dedicación. ¡Es más, me atrevería a decir, que han crecido más y mejor en base a la segunda opción!. Es una pobre experiencia, nada científica tampoco, pero es la mía. Gracias por abrirnos un poco más los ojos y “no dejarnos caer en la tentación”. Ja, ja

    • Cuanta cordura hay siempre en tus comentarios. Lo curioso de este tema es que prestigiosos sumilleres y entendidos de vino hablan de visos de realidad en esta especulación mística con tanta base cientfífica como el manejo de los rayos por parte de los dioses del Olimpo.

      • Hay un dicho en Aragón que dice: El que no sabe como el que no ve.
        Quereis que la Cibernética, como dice el listillo de arriba, desbanque a la Naturaleza…… Lo primero que la mayoría debe conocer son los fenómenos que acontecen en la naturaleza, los comportamientos de plantas y animales (¡nosotros sí que somos ANIMALES!),etc. Cuando las opiniones son fundamentadas y tienen una base científica son validas, en caso contrario son tan válidos como las de la Sra. María que pasaba por alli. El que quiera conocer los fundamentos que, al menos, pregunte. ¡Que pregunten a los enólogos porque se enturbia o se clarifica el vino, mantenido en los depósitos, en función de las fases lunares!. ¡Los planetas no tienen ni idea, ni saben lo que se hacen!

      • El efecto de las fases lunares en el vino está tan demostrado científicament como el de la Luna llena en el nacimiento, accidentes, crímenes… O sea, cero. No hay ningún trabajo científico que denuestre el efecto. De hecho, lo que realmente sucede es el bien conocido efecto de psicología de la profecía autocumpida, que también se da en los hospitales, cuando médicos y enfermeras dicen que nacen más niño en los hospotales los días de Luna llena. Lo que sucede son dos cosas: una, que al darse un día de muchos nacimientos infieren, sin comprobar, que realmente es así. Y dos, que se aplica la tremendamente humana memoria selectiva: te acuerdas de los éxitos pero no de los fracasos. Eneste caso recuerdas que pasó en ciera luna pero no recuerdas que en otra ocasión eso sucedió en otra fase lunar.
        Por otro lado, d los 28 días del ciclo lunar sólo uno corresponde a luna lena, otroa menguate, oto a creciente y otro a nueva -y siendo detallista, en un aco de horas determinado). Dudo que las bodegas reciban el anuario astronómico de San Fernando para determinar exactamente cuándo debe hacer las operaciones enológicas. Claro que si tenemos la desfachatez de tomar márgenes de varios días antes y después de una determinada luna (por ejemplo 4 por detrás y 4 por delante), al final prácticamente cubrimos todo el mes. Y así creer en el efecto lunar se convierte en un tiro hecho.
        Y finalmente apuntar que, aunque así fuera, una cosa es crrelación y tra mu diferente una relación causa-efecto..

  3. ¡Gracias por tus palabras tan motivantes!. A veces, me planteo que osando a escribir comentarios, me meto demasiado en la cocina ajena y puedo traspasar la línea de la buena educación cibernética. Así que, te agradezco que me abras la puerta, me dejes pasar y, encima, me alabes.
    Además, de nuevo, me he reído. Y, espero, que Tutatis nos salve de los misticismos a ambos.

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