¿Qué es Schiedam? ¿y Jenever?

Schiedam es un pueblo holandés, a diez minutos en metro del centro de la modernísima Rotterdam. La imagen, a falta de tulipanes, es la típica que uno se espera de Holanda: molinos tan altos que harían desistir al propio don Quijote rodean tranquilos canales en los que la vida parece discurrir tranquila entre casas sin cortinas. Schiedam, hoy en día, parece una postal, pero si tuviéramos una máquina del tiempo para visitarlo a principios del siglo XIX, nos llevaríamos una imagen bien distinta. Y es que de los veinte molinos con los que contaba la localidad en 1800, sólo cuatro estaban destinados a la producción de harina para panadería o el pienso. El resto trabajaban para las doscientas destilerías de jenever de Schiedam.

Ni más ni menos que X destilerías para jenever había en S

La industria de la jenever fue decayendo hacia la primera guerra mundial, y con ella la suerte de Schiedam, aunque algunos molinos encontraron una segunda juventud procesando magnesio para las empresas de sodas que se instalaron en la localidad hasta los años treinta. Cien años después, los rastros de la jenever en Schiedam son poco marcados, y a ratos cuesta entender cómo desde aquí se encendió el fuego de la ginebra que luego prendería en toda Europa y que aún hoy en día lleva camino de no apagarse.

Todo había comenzado un par de siglos atrás. Los Países Bajos no querían importar aguardientes de uva procedientes de países católicos, y el clima frío ayudaba a producir el cereal necesario para que hubiera suficiente excedente como para destilarlo (la jenever, deletreada a veces como genever, también se produce en algunas zonas de Bélgica, Francia y Alemania). El enebro se utilizaba desde la antigüedad con fines medicinales, y la VOC, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, echaba su lazo por toda Asia y se enriquecía con el comercio de especies, que entraban en Europa por puertos como el de Schiedam. Con todos estos elementos, comienza la destilación de un espíritu de cebada y centeno malteados y aromatizados con enebro.

Antigua jenever a base de malta y centeno. Museo de Jenever Gino Van Meenen.

Aunque es bien conocida la historia posterior, de cuando jenever deriva en ginebra al pasar a Inglaterra y perder su carácter malteado, la jenever sigue siendo la bebida popular por excelencia en Holanda hasta principios del siglo XX, cuando los gustos de los consumidores se inclinan por los sabores más neutros que ofrece el alambique de columna, diferentes de los gustos más concentrados del tradicional alambique de cobre. En Escocia nacen los whiskies blended, y en Holanda aparece la jonge jenever, la jenever joven, en oposición a lo que pasará a denominarse como oude o jenever vieja. La jonge es más ligera de sabor y, allá donde la oude whiskea, podríamos decir que la jonge ginebrea. Existe un tercer estilo, el korenwinj, que contiene aún más malta que la oude.

Fuente:www.theshakerandthejigger.com 
Autora: Mar Calpena

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