Ramón Viñas, estanquero de confianza del club Cultura del Tabaco

Con una zona bien acristalada para poder tener una esplendida luminosidad dentro del estanco, la Cava Roger de Flor está situada en una esquina que hace que los clientes penetren por el chaflán del edificio. Allí nos atiende Ramón, hijo del matrimonio Viñas Mur que hace más de 35 años se dedica al mundo del tabaco, y que sin haber llegado a los cuarenta, ha echado sus dientes detrás del mostrador del estanco y quizás por ello tras estudiar Administración de Empresas, entró de lleno en el negocio familiar.

Ramón Viñas
Con más de 100 metros cuadrados, el establecimiento luce por su cava situada a la derecha del mismo, que con más de 12 metros cuadrados, reúne toda la serie de vitolas de Habanos en un recinto envuelto en madera de cedro con el suelo de gres que Ramón mantiene en ideales condiciones.

Cava del estanco

 

Los clientes de la Cava Roger de Flor suelen ser “gente de toda la vida”, nos dice Ramón, que tienen sus preferencias de Habanos muy concretas, junto con aficionados más jóvenes, gentes que son “abiertas de miras y prefieren el picoteo de fin de semana y sobre todo, las novedades”. No obstante, entre los aficionados más mayores – que suponen el 60% de sus clientes – también han calado las tendencias de los últimos años y prefieren las vitolas de menor recorrido y mayores cepos, como el Partagás Serie D nº 4 o los Short Churchills de Romeo y Julieta, y otros como los Fonseca nº 1 o los Cohiba Maduro 5 Secretos. Los jóvenes, que son el 40 % restante, son más bien aficionados de fin de semana, que eligen sus Habanos de entre las últimas novedades que han llegado a la cava y están muy dispuestos a dejarse aconsejar por Ramón. En este caso, el estanquero no solo ha de mirar por sus buenos consejos sino que realiza un análisis de la capacidad económica del cliente para mostrarles los cigarros más adecuados, ya que precisamente son los más jóvenes a quienes les gusta que les dediquen tiempo en la cava, que es “una buena forma de sembrar a clientes con buenas armas”.

Ramón también es fumador de Habanos, pero el esclavismo del horario comercial hace que tanga que dejar su afición para los fines de semana, que es cuando puede disfrutar de sus preferidos como el Montecristo nº 2, el Ramon Allones Specially Selected o el Half Corona de H. Upmann.

 

Fuente: Club Pasion Habanos. Autor: Ángel García Muñoz
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